mobiliario urbano sostenible

Nuevas tendencias de ahorro de energía en mobiliario urbano

Cada vez son más las ciudades que apuestan por un desarrollo sostenible. Un ejemplo de ello lo podemos ver con el mobiliario urbano, que con los avances en tecnología es cada vez más frecuente ver como consumen menos y duran mucho más de lo que duraban años atrás.

El mobiliario urbano sostenible

Una de los ámbitos urbanos más destacados en este ámbito es el alumbrado. Las farolas, que antiguamente eran de gas y había un encargado de encenderlas y apagarlas, han indo transformándose en lo que son ahora: equipos que consumen poco y dan mucha luz o incluso, gran avance, con sistemas de detección de personas para poder encenderse solo cuando pasa una persona por allí. Este es un gran ejemplo de energía sostenible, porque había muchas calles en las cuales prácticamente no pasaba nadie y tener la luz abierta tota la noche era un gasto innecesario.

Lo mismo pasa con algunas señales de luz como los semáforos: en determinadas horas del día no vale la pena que estén funcionando a pleno rendimiento, sino que solo en ámbar (precaución) se puede mantener con menos consumo.

Pero no solo en consumo de luz se puede ver el cambio. Las fuentes de agua, sobre todo las que se usan para decoración, han bajado su actividad; y las que se usan para beber (las que encontramos en las calles para saciar la sed de personas y animales) han instalado sistemas para evitar el goteo.

Una ciudad sostenible depende de muchos factores. En este artículo de Consumer se observan algunas pautas para intentar hacer ciudades más sostenibles:

  1. Que se priorice el urbanismo no expansivo para no crear ciudades que estén excesivamente recargadas
  2. Que se aprovechen mejor los recursos para aumentar así la eficiencia.
  3. Mejorar los medios de transporte, ya que tal y como los conocemos hoy en día, el consumo de dióxido de carbono es muy alto. Por suerte muchas ciudades ya están cambiando las cosas en este sentido y apuestan por otras fuentes de energía.
  4. Cuidar la biodiversidad humana para que haya más espacios de zona verde y puedan encontrarse pájaros variados y otros animales sin problemas.
  5. Hacer que la ciudadanía participe: es sin lugar a dudas una acción indispensable. Los ciudadanos se sienten mejor si se sienten escuchados por las ciudades en donde viven y pueden ayudar a mejorar el modo de vivir en ella.
  6. Nuevas tecnologías para convertirse en una ciudad inteligente. Con el uso de las aplicaciones móviles, por ejemplo, esto ya es una realidad. Con un solo movimiento de dedo puedes saber cuántos minutos faltan para que llegue el autobús, o donde está el centro de atención primaria más cercano.
  7. Avance continuo para que la ciudad nunca esté parada. Y es que una ciudad que no avanza es una ciudad que está condenada al fracaso. Solo evolucionando se podrán crear nuevos puestos de trabajo o nuevas formas de vivir, por ejemplo.